En el otro Universo

A nadie le importan mis penas, sólo a mí,

y a mi Dios, que aún no ha enloquecido,

a pesar de los dolores, las angustias y las dudas.

 

A nadie más que a mí le importa mi vida,

entonces me dice la lógica que debo vivir

sin prisas y aprendiendo sin aprehensiones.

 

No estarás el día en que me vaya y decido

dejar para siempre de pensarte y de sufrirte;

porque no me piensas ni me sufres tú.

 

No eres quién para juzgarme y por eso te suelto,

para que sigas libre juzgando y jugando

con quién mejor prefieras, menos a mí o conmigo.

 

 Nos veremos de nuevo quizás en otro tiempo

en donde comprendas que el amor se mira,

se escucha, se palpa, se habla, además de sentirlo.

 

Nos veremos quizás de nuevo en aquel Universo

en donde puedas comprender cuánto te quise

y cuánto te estaré queriendo mientras te espero.

 

A nadie le importa en donde estoy y a donde iré;

comprendo que todo forma parte de un ciclo

hermoso de un misterio insondable llamado vida. 

 

Entonces me recuesto en las sombras de los recuerdos

y me dejo llevar por la extraña lógica de un presente

que invento a diario para lograr sobrevivir.

 

Poema original de: Ingrid Cavalieri
Fotografía: Isabel Bracho Cruz

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